La actual administración federal impulsa una transformación profunda en el mercado mexicano, con impactos aún inciertos para la dinámica del sector energético. En ese escenario, Risen Energy coloca su atención en la definición regulatoria de los sistemas de almacenamiento como eje clave para avanzar en nuevos negocios.

“Todavía no tenemos claro la contraprestación de servicios de los sistemas de baterías, eso es como la parte clave en términos financieros”, manifiestó Victoria Sandoval, Senior Sales Manager de Risen, en el marco del evento Future Energy Summit Mexico (FES Mexico).

Durante su participación en el panel de debate denominado «El impacto del crecimiento renovable mexicano en la competitividad del país. Visión de líderes de la cadena de valor», la gerente de ventas remarca que, sin una estructura de pagos definida, los proyectos con almacenamiento siguen en un terreno de incertidumbre.

“Tú puedes ponerle un sistema de baterías a tu parque como requerimiento de ley, pero ese requerimiento quizá te puede venir en cierto beneficio económico”, apuntó Sandoval. Sin embargo, agregó que para que ese beneficio se materialice, “tiene que haber claridad regulatoria de cómo se va a pagar toda esa línea de servicios que de momento no tenemos”.

La mirada de Risen se enfoca hacia adelante, dejando atrás el contexto adverso del sexenio anterior. La ejecutiva plantea que la industria debe aprender del freno sufrido por los grandes proyectos, a partir de un factor que fue utilizado como justificación central: la intermitencia.

“Aprender que esa fue la justificación y que ya tenemos una cierta forma de mitigar eso, que es con los sistemas de almacenamiento”, afirma Sandoval.

Desde su perspectiva, el momento actual exige un cambio de mentalidad. A su juicio, “es momento de que ya aprendamos de lo que pasó, dejemos ese momento traumático como industria generalizada, lo dejemos atrás, cambiemos la página y empecemos a trabajar con lo que se tiene actualmente”.

Oportunidades en abasto aislado y enfoque mixto

Con un esquema de subastas fuera del horizonte inmediato, los actores del mercado ven nuevas oportunidades de negocio. Uno de los principales ejes identificados por Risen Energy es el desarrollo de proyectos de abasto aislado.

“Ya tenemos un rubro de proyectos intermedios nuevos que son los abastos aislados, que es una muy buena ventana de oportunidad para los que quieren hacer negocio”, destacó Sandoval. Esta figura, cada vez más mencionada en la industria mexicana, se posiciona como alternativa frente al modelo con proyectos interconectados que han encontrado barreras.

La postura de la Senior Sales Manager se basa en un diagnóstico político: “En el ambiente público todavía está muy fresco que la CFE es una empresa para generar energía, no para comprar”. Por tanto, no ve viable retomar ese modelo, al menos en el corto plazo.

“Obviamente proyectos de abasto en sitio, eso totalmente lo veo posible para la inversión privada, pero un modelo subasta no creo que sea viable ahorita”. Siguiendo su análisis, aclaró que “sí aceleraría, pero también siento que ya maduramos y el mercado quizás necesita algo más sofisticado”.

A su vez, desde la compañía observaron que el país transita hacia una estructura energética con una composición más diversa. “Lo que vamos a ver de manera práctica es una matriz energética mixta, es a lo que se está aspirando, no una matriz con un enfoque 100% renovable sino más mixto”, analiza la ejecutiva.

Este escenario se enmarca en un contexto estructural que, según Sandoval, limita las aspiraciones más ambiciosas. “Nunca vamos a ser, en un país tan dependiente del gas de Estados Unidos, con una economía tan fijada en esa dependencia, la estrella de la fiesta”, sentenció.

Regulación, demanda y nuevos jugadores

Para la ejecutiva de Risen Energy, no se trata de esperar certezas absolutas, sino mínimos niveles de claridad que permitan avanzar. De allí la importancia que le otorga a la definición de reglas para el almacenamiento y la prestación de servicios auxiliares.

“Estamos expectantes a ver si va a haber algún cambio y si vamos a tener más claridad en cómo se van a poder pagar esos servicios a la red”, señala.

Por otro lado, la presión de la demanda energética en México empieza a atraer nuevos actores privados, que encuentran dificultades para operar por falta de capacidad instalada.

“Estamos claros que la demanda energética en México existe, que hay muchos casos de data centers en la zona del Bajío que no se pueden interconectar, que no pueden echar a andar la operación porque no tienen energía suficiente”, advirtió Victoria Sandoval.

Esta necesidad insatisfecha se convierte en un motor para la inversión. “Del lado de la inversión privada existe la necesidad y lo único que ya estamos esperando es un poquito más de claridad, ni siquiera nítidamente, sino un poquito más de claridad del lado de la regulación para poder empezar a operar”, planteó.

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